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Cómo hacer del trabajo un lugar agradable

Álvaro Barriga - UniversiaBlog

Durante toda la vida laboral de las personas, en más de una ocasión sienten que sus empleos no los llenan por completo y caen en estados de desanimo que afecta irremediablemente su rendimiento. La falta de oportunidades, bajas remuneraciones o la nula opción de capacitarse son los principales elementos que salen a flote para justificar las pocas ganas de estar en el trabajo.

 

Sin embargo, las razones personales también son un factor importante a la hora de convertir las horas de oficina en una pequeña condena. Es por eso que los expertos en temas laborales dan algunos consejos para que el trabajo resulte más ameno. Aunque hay oportunidades en que cuesta, uno de esos tips es mantener el buen humor y ser positivos respecto a las responsabilidades que se tienen.

 

Para ayudar a lograr ese objetivo, lo mejor es confeccionar una lista con los puntos positivos que tiene el empleo e intentar potenciarlos durante las jornadas. Hay que entender que por muy mal que se vea una situación, siempre habrá elementos que se puedan rescatar y utilizar para mejorar.

 

Un trabajo de buena calidad

 

También se debe tomar en cuenta el nivel de autoestima que se tiene. Es sabido que en momentos de crisis, dudas o desanimo, la visión que se tiene de uno mismo y de las labores que se cumplen caen a mínimos, por lo que es muy importante mantener este aspecto aprendiendo a darle valor al trabajo que se desempeña y para ello es bueno recordar las capacidades y aptitudes que la compañía puede aprovechar teniendo a alguien como tú en el equipo.

 

En esta misma línea, es prudente que todo trabajo que se haga sea de buena calidad. Así no sólo se logrará una satisfacción personal, sino también una valoración a los ojos del resto del equipo que, sin duda, ayudará a abrir campos de desarrollo que antes no estaban. Hay que tener presente, eso sí, que un trabajo bien hecho no significa que desgastes trabajando fuera de horario o plantearse objetivos muy elevados.

 

De hecho, los expertos recomiendan trazar metas reales y acorde a las posibilidades de cada persona y a las herramientas que les entrega la compañía. Ir más allá, de seguro terminará con personas frustradas. Al mismo tiempo, es conveniente ser concienzudo en las labores que se realizan. Es decir, sacar el mejor provecho a las horas trabajadas para no tener que llevar tareas inconclusas a casa o estar a última hora completado un proyecto que de seguro es importante para la compañía. El ser negligente sólo traerá problemas.

 

Cuidado con la rutina

 

El respetar los horarios de descanso también es una buena forma de crear un buen ambiente laboral para uno mismo. No son pocos los que encuentran una mala práctica el almorzar frente al computador o no darse momentos de distracción de al menos unos cinco minutos cada dos horas. El estar imbuido completamente en las responsabilidades que se tienen genera estrés, cansancio e infelicidad.

 

Hay que evitar caer en la rutina, pues el simple hecho de desempeñar las funciones diarias de igual manera todo los días genera la impresión de estancamiento en las personas. Ante esto lo más aconsejable es de vez en cuando modificar los patrones de conducta dentro de la oficina.

 

Finalmente hay que intentar ser agradable y amistoso con todos. Si bien pueden existir diferencias de opinión o incompatibilidades entre las distintas personalidades, éstas nunca pueden afectar los objetivos que se han trazado como grupo. Tampoco hay que dejar que malestares de otros puedan contagiarnos, ya que otras personas estén disgustadas con las condiciones o sus perspectivas al interior de la empresa no significa que la resto le afecte lo mismo.