ACFE

Servicios de reclutamiento, outsourcing de personal y administración de nómina

Consejos Para Encontrar Empleo (Primera Parte)

Talento Humano

Ante todo: Un Proceso de Venta

 

1. En esencia, el proceso de búsqueda de trabajo es un proceso de venta cara a cara. Esta descripción de ninguna manera vulgariza o desestima el proceso. Al contrario, clarifica las reglas del juego.

 

2. Cambiar de trabajo requiere de una enorme preparación y del desarrollo de habilidades personales de venta, que son igualmente importantes, ya sea que la búsqueda de cambio sea voluntaria o involuntaria, sea parte de un salto profesional en la carrera, o de una retirada defensiva ante una situación problemática.

 

3. A lo largo de la vida laboral, intentamos proyectar -a los demás- profesionalismo, equilibrio, integridad, calor humano, conocimientos, destrezas y experiencia. Cuando nos encontramos en una situación de venta ante un posible nuevo empleador, la tarea es hacer todo lo posible por demostrarle los inmensos beneficios que resultarán de contratarnos.

 

4. El proceso de búsqueda de trabajo involucra varias clases de actividades de pre-venta, dependiendo del punto de partida de cada quien; también incluye una serie de procesos enfocados a vender a una persona o a un grupo de personas la idea de encontrarse, cara a cara. Como en toda situación de venta, incluye un grupo de estrategias para que, de ese encuentro, surja el convencimiento del comprador de escogerlo a uno, por encima de los demás candidatos.

 

5. Ante todo, se debe tener en mente que lo que estamos vendiendo son los beneficios que obtendría el empleador al contratarnos. Es esencial comprender que lo que está en venta no es uno mismo. Es inadecuado y denigrante pensar que en un proceso de búsqueda de trabajo, se está vendiendo uno mismo.

 

6. Tampoco están en venta el tiempo, la lealtad, las habilidades o el talento. Esos son aspectos que traemos consigo, pero no forman parte de los beneficios de ser contratados. Que se posea una relevante y larga experiencia, es una característica del "producto" que es uno mismo; pero que esa experiencia traerá nueva estabilidad y utilidades a un negocio que cojea, es un beneficio que viene inmerso.

 

7. En resumen, como en toda venta, el éxito está en colocarse "en los zapatos del otro" y responder con empatía y en forma específica a sus necesidades y requerimientos. Aquellos que quieren contratarnos, dirán: "Esto es lo que ésta persona puede hacer por nosotros". En contraste, si no han "comprado" los beneficios de contratarnos, simplemente dirán: "Esta es la experiencia y la trayectoria de esa persona".

 

8. Hay que partir de la base de que detrás de toda oportunidad de empleo, existe una necesidad real de una empresa que se resume en dos casos: Tienen que reemplazar a alguien importante que se fue (si no fuera importante, no lo reemplazarían, especialmente en momentos de crisis); buscan a alguien para hacerse cargo de una nueva posición (una labor que nunca habían tenido en la empresa), o de un proyecto importante (crecimiento, expansión, nuevos productos).

 

9. La visión desde "el otro lado de la mesa", debe estar inmersa en todos los aspectos del proceso de búsqueda de empleo. Esto proporciona bases apropiadas para todos los contactos de trabajos potenciales, con reclutadores profesionales o con la gente de Recursos Humanos, ya sea que esos contactos sean cara a cara o por escrito. Escribir "con los ojos del lector", será el punto de partida para las auto-descripciones que aparezcan en la Currícula Vitae y Cartas de Presentación. La gente tenderá a creer la auto-evaluación y, seguramente, podrán verla reflejada en la imagen que se proyecte y presente. Pero van a necesitar ayuda para ver cómo las virtudes que uno describe, se aplican a las necesidades de su empresa. Es allí en donde es importante el "paquete de beneficios" que uno signifique para ellos.

 

10. Estos aspectos de entendimiento y de actitud personal, llevan a otro punto esencial en la búsqueda de empleo. Para decirlo en pocas palabras, uno debe estar "siempre listo" para todo contacto personal en relación con la búsqueda. Alguien dijo alguna vez que "nadie te ve cuando estás hundido". Eso es cierto. Nadie quiere a alguien cansado, harapiento, afectado, derrotado o "hundido" de cualquier forma.

 

11. La búsqueda de trabajo se diferencia de la venta profesional, en que en ésta última se tiene que estar listo para cerrar las ventas día tras día, año tras año, sin perder nunca el brillo que trae el profesionalismo. En la búsqueda de empleo, solo se necesita cerrar “una venta”; tal vez no se necesite volver a hacerlo en otros cinco años o por el resto de la vida.

 

12. Sin embargo, el vendedor profesional sabe cómo estar "siempre listo"; es una necesidad básica de su carrera. El que busca trabajo está generalmente en una situación extraña, apurado, a veces urgido, presionado y, seguramente, desorientado por los rechazos personales. Es muy fácil perder el foco, volverse perceptiblemente negativo y presentar ante el posible empleador una imagen suplicante, en vez del elemento positivo que la empresa necesita.

 

13. Todo esto sólo trae más respuestas negativas, más inseguridad, afecta la auto-estima y crea una espiral destructiva de la que será difícil recuperarse. No se trata simplemente de "respirar hondo" y prepararse para cada entrevista o contacto; las actitudes reales siempre salen a flote, aunque no se quiera.

 

14. La idea fundamental a tener en cuenta, es que uno solamente necesita hacer una venta y que cada situación es completamente nueva. Los vendedores profesionales excelentes se preocupan por tratar cada prospecto como un nuevo partido. En la búsqueda de trabajo, la última entrevista es tan importante como la primera. En cada una, se debe estar tan calmado, tan cálido y apasionado, tan profesionalmente distanciado como profundamente involucrado, sin importar a quién se está enfrentando.

 

15. Uno tiene que haber "hecho la tarea" antes de llegar a toda entrevista. Haber investigado suficientemente y ser capaz de lograr la suficiente empatía, para colocarse en los zapatos del otro. Ser capaz de descubrir en uno mismo, desde los ojos del otro, los beneficios que serán la base de la venta. De esto se trata el arte de vender.

 

16. Un tema fundamental es el aspecto físico. La apariencia externa expresa inmediatamente lo que uno es y las actitudes que trae consigo.

 

17. La persona que llega a una entrevista en un día caluroso completamente "marchito" y sudoroso, y que no hace nada antes de la reunión para refrescarse, probablemente impresionará desfavorablemente al entrevistador y trazará su ruta al fracaso. Es mejor llegar algunos minutos tarde, si esos minutos se utilizan en refrescarse, que encontrarse en una situación en la que uno se ve y se siente menos que bien. Claro que es muchísimo mejor llegar temprano, tranquilo y "reluciente", para poder tener unos minutos para revisar la investigación y el "paquete" de beneficios que se viene a ofrecer.

 

18. Llegar temprano, también permite evaluar muchos aspectos de la organización que pueden significar "puntos de encuentro" en la entrevista: ¿Cómo es el ambiente?, ¿La decoración?, ¿Qué se siente en las actitudes de las personas que alcanzamos a ver?, ¿Qué hay en las paredes?, ¿En las carteleras?. Hagámonos la pregunta: ¿Me gustaría trabajar aquí?.

 

19. Sobre el tema del vestido sólo hay algo que decir: La extravagancia está completamente descartada. Una imagen conservadora en el vestido y en la conducta, siempre serán bienvenidas.

 

20. Bajo ninguna circunstancia lleguemos a una entrevista con la más ligera traza de alcohol en el cuerpo. Tampoco aceptemos un ofrecimiento de un trago del entrevistador, si se trata de un almuerzo o de una reunión "después de las horas". Aunque sea él mismo el que quizás necesite el trago; el ofrecimiento puede ser también una prueba disfrazada para uno.

 

21. Fumar no es para nada aconsejable, aunque el entrevistador lo haga y lo ofrezca. Si se fuma habitualmente, no lo neguemos, pero rechacemos gentilmente el ofrecimiento. Si se está dejando de fumar o se dejó recientemente, no hagamos alarde de ello y evitemos demostrar un disgusto por el humo del entrevistador.